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Problemas de Pareja

Infidelidad en la Pareja

Creo que es importante tener en cuenta, a la hora de tratar el tema de la infidelidad, que hay muchos tipos de infidelidad y que los motivos por los cuales se produce, varían mucho de unas personas a otras o de unas parejas a otras. De este modo, sería difícil establecer que existe una “personalidad infiel” o que el perfil de la persona que será infiel pueda ser establecido.

Por supuesto existen algunos factores de la personalidad que en determinados contextos podrían llevar más fácilmente a que la infidelidad se produzca, por ejemplo, una persona impulsiva podría “dejarse llevar” en una situación dada, más fácilmente que alguien más reflexivo, pero esto no significa que los impulsivos sean más infieles o que las infidelidades se produzcan de manera impulsiva y así ocurriría con otros muchos atributos de la persona.

Por otro lado, podemos decir que hay situaciones (o estímulos) que “facilitan” que una infidelidad llegue a producirse, aunque no considero que por sí solos hagan que las personas sean infieles. Podemos utilizar la metáfora de la “carretera peligrosa”: si vamos conduciendo por una carretera peligrosa, con muchas curvas y mal señalizada, tendremos más probabilidad de tener un accidente, pero esto no significa que no tengamos control sobre la situación, porque podemos conducir con luces o sin luces, con cinturón de seguridad o sin él, ir despacio o excediendo el límite de velocidad, etc. De este modo, una situación que percibamos peligrosa, podemos evitar que lo sea poniendo algunas medidas de seguridad. Sin embargo, habitualmente, cuando se produce una infidelidad, la persona infiel ha tenido momentos en los que hubiera podido frenar la situación y no lo hizo, no fue sólo una situación “peligrosa” la que ocasionó la infidelidad y existe cierta sensación de control que haría descartar esta hipótesis de que los estímulos puedan hacer que cualquier persona “caiga en la trampa”.

Un buen modo de prevenir la infidelidad sería no decir ‘yo nunca lo haré’ sino pensar ¿qué tipo de persona y situación te pueden hacer vulnerable? y compartirlo con la pareja para estar ambos al tanto (¿o esto es casi policial?)

Respecto a la primera parte de la pregunta, estoy de acuerdo en que pensar que la infidelidad puede llegar a ocurrir hasta en las mejores familias (como suele decirse) puede ayudarnos en varios sentidos; puede ayudarnos a abrir los ojos ante una posible infidelidad de nuestra pareja y poder así abordar juntos el problema o bien plantearnos si ese es el tipo de relación que deseamos tener. También nos ayuda a tener en cuenta las posibles “carreteras peligrosas” para así conducir más despacio y tomar las medidas de precaución que consideremos necesarias, por ejemplo, tener cuidado con el consumo de alcohol que contribuye a estar desinhibidos, evitar estar a solas con esa persona que nos resulta atractiva, etc. Desde el planteamiento de que “eso” no puede pasarnos a nosotros, es posible que no se pongan en marcha estas medidas de precaución y que al contrario, la persona se ponga en situaciones “límite” para comprobar que no le ocurre, llevándose una desagradable sorpresa.

En cuanto a compartirlo con la pareja, más que policial, considero que puede ser doloroso para el otro y poco recomendable para la relación de pareja. Difícilmente la pareja va a procurar una medida de precaución efectiva, eso sólo lo puede hacer cada uno consigo mismo, además, puede acabar siendo una forma de responsabilizar al otro de evitar la infidelidad o de la infidelidad misma. Habitualmente, las infidelidades se producen cuando la pareja no está, por lo que parece poco efectivo responsabilizar al otro de evitar una situación en la que probablemente no estará. La consecuencia inmediata más probable de compartir nuestros miedos con la pareja, sería la inseguridad del otro en el vínculo y los celos que son la demostración de esa inseguridad.

Se puede evitar ser infiel, pero no se puede evitar que el otro lo sea, eso siempre va a depender de cada uno. Con esto no quiero decir que no haya nada que se pueda hacer, si detectamos que nuestra pareja nos está engañando, podremos intentar cambiar las cosas que pensamos que no funcionan, mostrar la decepción que esto nos produce, e incluso dejar la relación.

¿Es la infidelidad un problema recurrente en las consultas de las parejas?

Muchas parejas vienen a consulta a partir de una infidelidad. Cuando la traición se descubre, se produce necesariamente una gran crisis en la relación de pareja que hace que ambos miembros de la pareja se replanteen muchas cosas, incluso la continuidad de la relación y es en este contexto en el que la pareja decide apostar por una terapia de pareja que les ayude a entender qué ocurrió y tomar decisiones de cara al futuro.

Nuestra experiencia es que un tanto por ciento elevado de casos llegan a consulta por este motivo: en el último año, podríamos hablar de casi un 50 % aunque no es posible sacar conclusiones estadísticas de ello por tratarse de un solo gabinete y de un contexto privado.

Las personas que buscan amistad con miembros del sexo opuesto ¿procuran de algún modo, consciente o inconsciente, “caer en la tentación”?

No necesariamente tiene por qué ser así. Dependerá de casos, pero hay personas que se relacionan mejor con gente del sexo opuesto porque tienen más costumbre (por ejemplo si su familia de origen está formada fundamentalmente por personas del sexo opuesto) o por sus creencias a cerca de cómo son las personas de uno y otro sexo (hay mujeres que piensan que las otras mujeres son competitivas con ellas y en cambio con los varones no sienten esta presión competitiva)...

Puede haber personas, que a través de una relación seductora hacia el sexo opuesto, consiguen llenar huecos afectivos que les llevan a tener baja autoestima y a quererse sólo en función de esa atracción que el otro les muestra. Son personas que realmente lo que necesitan es obtener el deseo del otro, no tanto la relación sexual con el otro y muchas de estas personas, no llegan a tener tal relación, ya que no es lo que buscan.

¿Los hombres son más infieles que las mujeres? ¿o desde que la mujer se ha incorporado al mercado de trabajo ha ganado en independencia, financiera y emocional, y en seguridad para poner en riesgo su matrimonio)?

Históricamente se ha dicho que los hombres son más infieles, aunque esto es algo que por lo que tu comentas, está empezando a cambiar.

De las consultas realizadas en nuestro centro relacionadas con la infidelidad, la proporción de casos en los que el infiel era el hombre, es el doble que en los casos en los que la infidelidad se produjo por parte de ella. Además, en los casos en los que el infiel había sido él, la pareja, en este caso, ella, estaba más dispuesta a perdonar y a trabajar la relación de pareja, mientras que en los casos en los que la infidelidad la había ocasionado ella, la solución fue la separación o un trabajo individual de ella, resultando más difícil abordarlo en pareja.

Los cambios socio económicos que han afectado a la mujer en la sociedad actual, han posibilitado su acceso al mundo social extrafamiliar, antes, la mujer, podía no tener la ocasión de ser infiel a su pareja, en la actualidad, dispone de tiempo, espacio y medios para que esto ocurra en la misma medida que el varón. Por otro lado, el acceso al mundo laboral, también posibilita la decisión de cambiar de pareja, separarse, etc. que antes tampoco tenía. Con todo ello, se abren unas vías que equiparan las posibilidades de unos y otras a la hora de que la infidelidad se produzca.

Sin embargo, siguen existiendo diferencias socio culturales de género respecto a este tema: en ocasiones, los hombres pueden verse apoyados por el grupo de amigos, compañeros de trabajo e incluso familiares, a la hora de ser infieles a su pareja.

Los hombres, pueden tener la creencia de que decir que “no” a una proposición sexual efectuada por una mujer es poco viril o atenta hacia su propia identidad de género. Incluso pueden existir lealtades familiares de infidelidad (un hombre puede ser “mujeriego” como imitación del rol social mostrado por su propio padre), etc. Aunque considero que esto es cada vez menos habitual, al menos entre las personas que llegan a consulta y que incluso aunque estas ideas estén presentes en alguna medida, hay un reconocimiento de que la infidelidad no es deseable para su relación de pareja y una actitud de cambio sin la cual, no se podría trabajar.

En el caso de las mujeres, es habitual que cuando se produce la infidelidad, intenten buscar una explicación interna (culpabilizadora) más que una explicación relacional de la pareja, mientras que cuando es el hombre el infiel, hay mayor tendencia a responsabilizar a la pareja de lo ocurrido.

Las infidelidades se producen también de manera diferente, en el caso de las mujeres, suele existir una relación laboral o de amistad y no tratarse sólo de una relación sexual ocasional, de este modo, la mujer infiel, es más proclive a plantearse abandonar su relación marital y formar una nueva pareja.

En el caso de los hombres, aunque también se da la infidelidad como posibilidad de cambio de pareja, puede darse con mujeres a las que apenas conocen o que nunca sustituirían a su esposa, en estos casos, no hay un planteamiento de separación y pueden plantearse simultanear ambas relaciones.

¿El aburrimiento lleva a la infidelidad? He leído un estudio norteamericano que en realidad es el período de la “luna de miel”, esos dos años tras el matrimonio, en el que sucede el mayor número infidelidades. Tal vez porque las mujeres se preguntan si han tomado la buena decisión al casarse con esa persona –y llevan la duda a la acción-. El mismo estudio señala que los hombres no suelen engañar por motivos relacionados con su matrimonio, sino por motivos culturales y educaciones, químicos, de oportunidad y de falta de control. ¿Estás de acuerdo con esto? Es decir, ¿hay motivos diferentes por los que las mujeres y los hombres engañan?

Los tipos de infidelidad y los motivos que llevan a ella, son muy variados. Existen infidelidades instrumentales, en las que la introducción de un tercero, pretende sobretodo generar una crisis que cambie lo que está establecido hasta ese momento. Son parejas que han llegado a una situación de impasse relacional en la que hay un conflicto irresoluble bien porque abordar dicho conflicto significaría la ruptura o bien, porque no se puede abordar de una manera abierta y clara. En dichas situaciones, una infidelidad puede ser la manera de que la pareja pueda separarse o pueda afrontar sus conflictos, la infidelidad se producirá con “cualquier” tercero, aunque éste no sea muy deseable o el infiel sepa que no constituirá una pareja con él/ella. Además, la traición es descubierta en un tiempo más o menos breve o incluso es comunicada por el infiel, ya que la motivación tiene más que ver con  su relación de pareja que con el “tercero”.

En otros casos, la infidelidad es consecuencia de un distanciamiento en la relación de pareja que lleva a uno de los dos a buscar una alternativa relacional o al menos, deja abierta esa posibilidad. En estas situaciones, es fácil que se produzca una separación tras el descubrimiento del engaño, bien por parte del engañado, bien por parte del infiel. También puede ocurrir que la infidelidad lleve a la pareja a una situación de crisis tras la que poder acercarse y volver a construir la relación.

Existen infidelidades que responden a una especie de revancha, son aquellas que se producen en parejas en las que uno de los dos tiene una posición ventajosa sobre el otro en algún terreno, la infidelidad puede resultar un equilibrio para ambos de varias maneras: el infiel puede sentir que aunque pierda en otros terrenos, éste le compensa y el engañado, puede sentirse enganchado/a en la relación ya que es consciente de que puede perder a la pareja en cualquier momento. Tengo que decir que existen maneras menos dolorosas de equilibrar una relación.

También la revancha se da en parejas en las que se produjo una infidelidad y el otro miembro de la pareja busca equilibrar la relación con otra infidelidad, a veces, empujado por el primero.
Por último, existen personas que consideran que la infidelidad es aceptable o inevitable y que son infieles a sus parejas sistemáticamente porque no se plantean si quiera, no serlo. Pueden haber sido educados o haberse desarrollado en este sentido y pensar que es “lo normal”.

De todas maneras, cada relación tiene detrás una historia diferente y una manera de funcionar idiosincrática que en ocasiones lleva a uno de los dos o a los dos a introducir al tercero como forma de mensaje relacional. Volviendo a tu pregunta, muchas veces lo que ha generado una crisis o un distanciamiento en la pareja es precisamente las dificultades que se presentan a la hora de establecer las normas y modelos que guiarán su convivencia; es la construcción de la pareja, que se realiza precisamente en esos primeros años de relación.

¿Pueden presentar síntomas post-traumáticos los cónyuges engañados después de descubrirlo?, si es así, ¿cuáles?

Como con cualquier acontecimiento traumático, un cónyuge engañado puede presentar algunos síntomas post-traumáticos, aunque no se consideraría trastorno por estrés postraumátco ya que aunque el acontecimiento se viva con temor extremo, no supondría una amenaza para la integridad física. Sería más probable si se descubriera “in fraganti” al cónyuge que si es descubierto por indicios, pruebas o confesión.
Los síntomas serían:

  • Recuerdos del acontecimiento recurrentes e intrusos que provocan malestar.
  • Sueños recurrentes sobre el acontecimiento.
  • Sensación de estar reviviendo la experiencia.
  • Malestar psicológico intenso al exponerse ante estímulos que simbolizan o recuerdan el acontecimiento.
  • Respuestas fisiológicas (taquicardia, sudoración, etc.) al exponerse a estimulos externos o internos que simbolizan o recuerdan el acontecimiento.

También puede darse una evitación de estímulos asociados al trauma y embotamiento de la reactividad general (pensamientos, recuerdos,...) del individuo, o bien, síntomas de que la activación aumentó como dificultades para mantener o conciliar el sueño, irritabilidad, ataques de ira, dificultad para concentrarse, hipervigilancia,...

¿Es posible que una pareja no se rompa tras una infidelidad descubierta?, ¿Cómo se reconstruye la confianza?

Muchas parejas deciden seguir juntos tras una infidelidad. Es importante en estos casos un arrepentimiento declarado por parte del infiel que haga sentir al otro cierta confianza en que las cosas van a cambiar. En todo caso, recuperar la confianza en el otro es complicado y lento, es como un vaso de cristal que se rompe en mil pedazos, quizá podamos pegarlo, pero es difícil o imposible que llegue a ser tan fuerte como era antes. El traicionado, dudará y comprobará durante un tiempo que no sigue habiendo mentiras. Por otro lado, si la pareja supera la infidelidad y puede ver los puntos en los que está atascada, puede llegar a ser una oportunidad de cambio que haga evolucionar a la pareja a un estado de mayor satisfacción.

¿Hablar sobre los detalles frente a terceros no causa más dolor?

No necesariamente. Muchas veces, el conyuge engañado necesita que la infidelidad sea reconocida por el otro para poder empezar a superarlo, a veces incluso ante terceros conocidos, aunque no es tan importante hablar sobre los detalles de esa relación extraconyugal.

También es importante que el traicionado escuche a su pareja pedirle perdón por el daño ocasionado y que el ofendido otorgue dicho perdón en algún momento del proceso.

Dicen que cuando la pareja tiene un romance extra matrimonial, la otra parte suele saberlo en algún nivel, ¿es eso cierto? (he entrevistado a un par de mujeres que no sabían nada de nada y ni lo sospechaban).

Dependerá también del tipo de infidelidad y de lo que llevara al infiel a buscar la relación extramarital, siempre que la infidelidad esté jugándose dentro de la relación de pareja, será conocida en algún nivel, aunque esto no significa que sea “reconocida”, ya que si el traicionado reconociera la traición, podría verse obligado a actuar en consecuencia y por ejemplo, puede no estar preparado para afrontar una posible separación. Ahora bien, si la infidelidad no está relacionada directamente con la pareja, el infiel puede haber sido suficientemente discreto como para que su pareja desconozca totalmente lo que ocurre y que transcurra mucho tiempo antes de ser descubierto.

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